Los gobiernos sectarios, (totalitarios), abren toda una serie de brechas con las leyes que llevan al parlamento, que tienen como objetivo aumentar el odio en las personas que, por motivos personales, familiares o inducidos por entes o personas próximas, lo padecen. Es muy fácil mantener o inducir este odio y, por lo visto, muy difícil eliminarlo. El terreno está abonado en España al enfrentamiento y al rencor. La misión del poder político es unir, no separar, llegar a acuerdos con las demás fuerzas en cuestiones que interesan a todos; mejorar los servicios, aumentar la credibilidad de las instituciones y aumentar la eficiencia de los recursos y en general de los poderes del estado. Ahora, por lo visto, esto no interesa, no preocupa a los gobiernos y como el dinero recaudado no es de nadie, el derroche y la buena vida está a la orden del día. Si además en periodos de crisis no se toman medidas de largo alcance, consensuadas, serias, la situación del país es catastrófica.
Los gobiernos sectarios, (totalitarios), abren toda una serie de brechas con las leyes que llevan al parlamento, que tienen como objetivo aumentar el odio en las personas que, por motivos personales, familiares o inducidos por entes o personas próximas, lo padecen. Es muy fácil mantener o inducir este odio y, por lo visto, muy difícil eliminarlo. El terreno está abonado en España al enfrentamiento y al rencor. La misión del poder político es unir, no separar, llegar a acuerdos con las demás fuerzas en cuestiones que interesan a todos; mejorar los servicios, aumentar la credibilidad de las instituciones y aumentar la eficiencia de los recursos y en general de los poderes del estado. Ahora, por lo visto, esto no interesa, no preocupa a los gobiernos y como el dinero recaudado no es de nadie, el derroche y la buena vida está a la orden del día. Si además en periodos de crisis no se toman medidas de largo alcance, consensuadas, serias, la situación del país es catastrófica.